Contigo Benidorm
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Pablo Casado es el mejor aliado de Pedro Sánchez

“Conclusión: El mejor aliado de Pedro Sánchez es Pablo Casado, porque cada vez que habla se hunde más. Vox es un partido suspiro, que va a durar en el panorama nacional menos aún que Podemos, pero que va a servir de de rampa de lanzamiento para que repitamos presidente del gobierno y lo tengamos ahí al menos cuatro años más. Amárrense con fuerza los pantalones porque nos esperan turbulencias. Se nos avecina una nueva crisis económica de dimensiones colosales, que vendrá acompañada de una crisis social que los indultos a los culpables del “procés” pondrá la guinda del pastel”

Leopoldo Bernabeu. Presidente de CONTIGO en Benidorm

Pablo Casado tiene todas las urgencias del mundo por taponar viejas heridas del partido Popular. El problema es que está equivocando la estrategia de manera crepuscular. Pues aunque no es menos cierto que los populares han hecho las cosas mal en los últimos años, para ser justo habría que añadir que las han hecho como han podido. No me cuesta nada reconocer que quizás fuera necesaria una política al más puro estilo Rajoy para conseguir avances en la España que se encontraron tras el devastador ciclón de apellido Zapatero, pero salta a la vista que la razón, en política, no siempre va acompañada de la lógica.

El Partido Popular de Mariano Rajoy tenía que sacar a España de la mayor crisis, económica y social, que se había vivido desde el crack neoyorkino de 1.929, y para eso tuvo que hacer malabarismos que iban a chocar con su propia ideología, algo que no le perdonaron los varios millones de votantes de su partido mucho más próximos al viejo estilo de José María Aznar. Y así hasta la moción de censura que lo apartó del poder, haciéndole, en contra de lo que muchos piensan, el hombre más feliz del mundo. A diferencia de los tres anteriores Presidentes del Gobierno, ávidos todos de protagonismo a diario al coste que sea, ya verán ustedes como a Rajoy no lo recupera para la causa política nadie.

El PP de Rajoy y el de Casado son de épocas diametralmente opuestas

Pablo Casado llegó como un terremoto, que no como un soplo de aire fresco, a la cúpula del PP, queriendo taponar en meses la enorme sangría producida y recuperar los millones de votos que hasta ese momento se habían dispersado por varias tendencias ideológicas. Bien es cierto que él no es el culpable de los adelantos electorales que se ha encontrado en su breve trayectoria, lo que quizás, en el futuro, le sirva de aval para justificar el desastre al que se acerca su PP e intentar esquivar su propio precipicio en un congreso extraordinario que pronto y obligados tendrán que celebrar, y en el que querrán cortarle la cabeza los mismos que hace nueve meses le auparon al poder con grandes vítores. Las cosas no son siempre como a uno le gustaría que fueran.

Ya entonces, en la época de Rajoy, se le fueron al PP muchos votantes a la más cercana Ribera de Ciudadanos, aunque estos nunca fueron de centro, algo que ya he escrito en otras ocasiones, pues sólo buscaban acomodo en un partido que no fuera de izquierda ni tampoco su débil  PP, con el que ya no se sentían identificados. Hoy, con otras siglas que se acercan más a su añorado extremismo, tienen el motivo perfecto para abandonar el prestado barco naranja, dejando que su hundimiento sea algo más que una evidencia en cualquier encuesta que se precie. Ciudadanos está pagando sus muchos errores: crecer con votantes prestados, tener los humos de un partido consolidado, cometer los errores que a otros sí les perdonan, minusvalorar a los que ahora consideras enemigos, cambiar de opinión tantas veces que ya no son descriptibles y, lo más fundamental, haber perdido la confianza de los españoles que no te consideran de fiar, y contra eso es imposible luchar y, mucho menos, remontar. Beben del mismo caldo con el que fagotizaron a UPyD.

Casado está fallando más que una escopeta de feria

Desde hace unos cuantos meses, esos votantes que Pablo Casado quiere ahora recuperar a marchas forzadas, ya han encontrado un mejor acomodo, un nuevo estandarte llamado Vox. Un partido sin proyecto político para España y mucho menos para sus municipios, pero con un mensaje adaptado a la situación actual que vive la nación, ese que quieren escuchar miles de españoles, sobre todo de derechas, que no se sentían identificados con Rajoy, estaban muy incómodos en Ciudadanos y aquellos que, estando en los extremos, no les importa cambiar de Podemos a Vox, con la misma facilidad con la que se toma cualquiera una cerveza.

Casado está fallando más que una escopeta de feria. Con la infantil petición que le hizo ayer a Vox, pidiéndole que renuncie a las provincias pequeñas, para más inri públicamente, ha conseguido acelerar su propio haraquiri, cortándose el cuello con su propio boomerang. Porque ahora, estos señores de Vox, a los que no les hace falta hacer campaña política porque ya se la hacen gratis los demás, y a pesar de tener una importante sangría interna a nivel nacional que todavía no quieren publicar los grandes medios de comunicación, se van a encontrar con muchos más votos en esas pequeñas provincias, tan respetables como las más grandes y a las que Casado, supongo que sin mala fe, les acaba de faltar a ese mismo respeto. Y es que ya se sabe que los españoles actuamos por reacción, mucho más que por convicción, pues basta que nos obliguen a una cosa para que hagamos justo la contraria.

Y a río revuelto, ganancia de…del Psoe, que se está encontrando un escenario que Pedro Sánchez no se habría imaginado ni en el mejor de sus sueños. Si se lo cuentan al presidente del gobierno hace un mes, cuando de manera obligatoria se vio abocado a adelantar las elecciones, no se lo cree. Al tiempo que ha moderado su mensaje, sin duda la mejor decisión de sus asesores, deja que sean los partidos de la derecha los que se maten entre ellos, disfruta del destrozo interno que está sufriendo su amigo Albert Rivera y ve, no con cierto disimulo, como Podemos se desintegra a la misma velocidad que un azucarillo en un café. La cuadratura del círculo. Ya tiene tema el candidato del Psoe para un nuevo libro.

Conclusión: El mejor aliado de Pedro Sánchez en esta campaña electoral es, sin duda alguna, Pablo Casado, porque cada vez que habla se hunde más. Vox es un partido suspiro, que va a durar en el panorama nacional menos aún que Podemos, pero que va a servir de manera perfecta, en este próximo 28 de abril, de rampa de lanzamiento para que repitamos presidente del gobierno y lo tengamos ahí al menos cuatro años más, refrendado además por un importante número de escaños, fruto de todo este análisis. Amárrense por tanto y con fuerza los pantalones porque nos esperan turbulencias que nos van a hacer recordar un período que no pasó hace mucho tiempo, y dentro de dos años nos vamos a acordar y mucho de ese 2.008 que pensábamos no podría volver a suceder. Se nos avecina una nueva crisis económica de dimensiones colosales, que vendrá acompañada de una crisis social que los indultos a los culpables del “procés” pondrá la guinda del pastel. Están avisados.

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