Contigo Benidorm
Cuatro semanas que cambiaron la historia política en Benidorm

Cuatro semanas que cambiaron las páginas no escritas de la historia política en Benidorm

Las almas fuertes brillan después de cada tormenta

Leopoldo Bernabeu

“Ni en sus mejores sueños esperaba el PSOE conseguir 10 concejales, pero ni en su peor pesadilla imaginaba que eso no le serviría más que para ofrecer en bandeja cuatro años de venganza fría a un partido popular que se las tiene guardadas desde hace 8 años”

Cuando El 28 de abril por la noche, los miembros del partido popular vieron el patinazo que se acababan de pegar en las elecciones generales, se empezó a escribir la nueva historia política de Benidorm. Resultaba incomprensible para Toni Pérez y los suyos, como después del trabajo realizado durante cuatro años, el Psoe de un Rubén Martínez que nada había trabajado, les sacaba más de 2.000 votos. Y no siendo eso suficiente, vieron también como los Ciudadanos de Albert Rivera, que no de Juan Balastegui como se pudo comprobar un mes después, casi les empata. Remataba la fiesta el incipiente y temido Vox, capaz de superar la mitad de los votos obtenidos por el propio PP. Un auténtico desastre que daba inicio a la más importante y certera contrarreloj que los chicos del PP han recorrido en su vida política.

Pero es en las situaciones difíciles cuando se ve a los verdaderos líderes políticos. Las almas fuertes brillan después de cada tormenta. Ese resultado nefasto del Partido Popular fue su gran acicate, su motor de arranque, el impulso necesario que les hacía falta. Convencido estoy de que si el resultado de las generales hubiese sido de intereses al contrario, la fotografía actual del salón de plenos sería muy diferente. Toni Pérez y González de Zárate activaron la maquinaria de la experiencia, justo la que le falta a un Rubén Martínez sobrado de ínfulas y a un Balastegui incapaz de reconocer que su fuerte es la empresa privada. Los dos se durmieron en los laureles empachados de la soberbia con la que te engatusa un buen resultado, confiados de que el trabajo ya estaba hecho, craso error. Lógicamente Pedro Sánchez y Albert Rivera, con todas sus virtudes y defectos, nada tienen que ver con sus líderes en Benidorm.

Toni y Joserra pusieron todo el engranaje a punto, activaron al partido, añadieron dos marchas más a la velocidad de crucero para con las obras que empantanan Benidorm y se pusieron a recorrer la ciudad como si fuese su primera vez. Eso, unido al resultado de una gestión mucho más eficaz que la heredada del tándem Navarro-Amor, fue más que suficiente para que arrasaran en unas locales que, por desgracia, cada vez interesan a menos vecinos. Toni Pérez se convirtió en ese tuerto del que tanto hablan las historias de ciegos. Aunque sin duda, el gran ganador fue el partido de la Abstención. El problema es que a pesar de haber 13 formaciones en liza, ninguna se ocupó de averiguar porque no acudieron a la llamada de las urnas los desencantados, nada menos que el 50% de la población. Sólo fueron a votar los que se jugaban su pan y los pocos a los que de verdad les importa lo que se cuece a su alrededor.

“Justo es decir que Agustín Navarro, un desastre como político y como alcalde de Benidorm, está tan gafado que ha conseguido que en Bolulla, su lista cunera, haya ganado el PP por primera vez en 40 años de democracia”

Ni en sus mejores sueños esperaba el Psoe conseguir 10 concejales, pero ni en su peor pesadilla imaginaban que eso no les serviría más que para ofrecer en bandeja cuatro años de venganza fría a un partido popular que se las tiene guardadas desde hace 8 años. Rubén Martínez, que no tiene la culpa de estas cuitas, ya formaba parte de aquel equipo de concejales que ganó en 2011 las elecciones por tan sólo 189 votos, aunque toca recordar que aquello fue, única y exclusivamente, porque Gema Amor se acababa de marchar del PP que la descabalgó en Valencia de la candidatura a la alcaldía que sí le habían concedido los afiliados en Benidorm. Eso partió a la derecha en dos, porque ella montó el partido liberal en tiempo récord y lo presentó quince minutos antes de que se cerrara el plazo, consiguiendo con sólo un mes de campaña electoral, tres decisivos concejales con los que hizo dos cosas: mandar durante cuatro años aunque Agustín Navarro creyese que lo hacía él, y amargarle la vida al tándem Fenoll-Pérez, a la postre los dos políticos que más odia esta mujer que tanta paz deja ahora a la nueva corporación. Los tuvo engañados y sin dormir hasta el mismo día de la constitución del Pleno. Esa acción generó Amor eterno entre ambas partes.

Sin duda ha sido esta una de las semanas más horribles que recordarán en el Psoe de Benidorm. Pues al ridículo caramelo envenenado ofrecido por el PP, hay que añadir el incumplimiento de la promesa que se le hizo a Agustín Navarro cuando aceptó no estar en la lista electoral, repetir como Diputado provincial. Y es que con Carganera (el que de verdad manda en el ayuntamiento de Alfaz del Pi y en todo el Psoe comarcal) no se juega. Él ha decidido que la nueva diputada socialista de la Marina Baja sea su compañera, que no amiga, Maite García. Justo es reconocer tanto la mayoría absoluta socialista en Alfaz del Pi, como que Agustín Navarro, un desastre como político y como alcalde de Benidorm, está tan gafado que ha conseguido que en Bolulla, lista cunera en la que repetía, haya ganado el PP por primera vez en 40 años de democracia. Su mujer, candidata a la alcaldía de Guadalest, ni acta de concejal. Con un poco de suerte, no tendremos que hablar mucho más de este nefasto episodio de la peor política local.

Llegó el 26 de mayo y a todos se les cayó la careta

Y digo lo de las caretas, porque desde entonces, y ya ha pasado un mes, nada se ha vuelto a saber de ninguno de los dos partidos que se suponen van a liderar la oposición de Benidorm. Bueno sí, dos cosas. Que sus líderes han dicho que prefieren dedicarse a sus cuestiones profesionales antes que a la gestión municipal y que el único tema de interés que les ha movido durante todo este tiempo es el del reparto de sueldos. Nada nuevo en el horizonte. Un mes de no decir ni mu hasta saber cuántas dedicaciones exclusivas y cuantos cargos de confianza iba a otorgarles el alcalde Toni Pérez. Ojo, y eso que en el primer pleno de la nueva corporación se van a debatir los presupuestos municipales como único punto del orden del día. No sé si me arrepentiré de escribir esto, pero cuanto se va a echar de menos a algunos concejales… y concejalas.

Y es en ese ya conocido reparto, cuando empezamos a ver la experiencia de un Toni Pérez que cumple 25 años de concejal y 29 en la administración pública. Si en la legislatura anterior concedió al Psoe de 7 concejales, 4 exclusivas y dos cargos de confianza, todos esperaban que en esta, con 10 actas, fueran más. Su gozo en un pozo. La historia está para recordarla y la memoria hay quien la tiene muy al día. Dos concejales con sueldo y dos cargos de confianza para el Psoe, toda una declaración de guerra, aunque el PP siempre alegará que a ellos en el 2011 y con 11 concejales, el Psoe les dio 4 exclusivas y 1 cargo de confianza. Y eso que por entonces no había límites legales y el Psoe llegó a tener 29 asesores. Lo comido por lo servido, la mejor venganza es aquella que se sirve en plato frío. No entiendo porque nos extrañamos al ver que todavía hay juicios pendientes de resolver de aquella época por malversación de fondos públicos y tratos de favor.

“Es una pena ver cómo pasan las legislaturas y somos incapaces de dar un giro radical a esta política infantil que tanto ralentiza el progreso de toda una potencia mundial del turismo”

En fin, es lo que tenemos. No voy a negar que es muy entretenido desde el punto de vista periodístico, pero muy triste para toda la sociedad local de Benidorm. Es lo que han elegido aquellos que fueron a votar. Y al que no le guste, que se aguante, porque son cuatro años los que nos toca ver esta guerra encubierta de ajustes y venganzas a las que tan acostumbrada está nuestra bendita ciudad que todo lo aguanta. Pero como sólo tiene derecho a criticar quien tiene un corazón dispuesto a ayudar, creo que a Rubén Martínez no le queda más remedio que hacer de tripas… corazón. Es una pena ver cómo pasan las legislaturas y seguimos siendo incapaces de dar un giro radical a esta política infantil que tanto ralentiza el progreso de toda una potencia mundial del turismo. Tenemos lo que nos merecemos. Paciencia, en 47 meses lo pueden ustedes cambiar.

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