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La política es la vida desinteresada

La culpa de la oportunidad histórica perdida es de Pablo Iglesias y de Albert Rivera. Los dos nos han fallado a todos

Leopoldo Bernabeu

“Un Albert Rivera que nos encandiló con su valiente desnudo integral en una Cataluña amenazada de independentistas en cólera, tardó en irse a Madrid a mirarse en su espejo mágico, lo mismo que Iglesias en comprarse su chalet, dejando allí a la mano que mece su cuna, Inés Arrimadas, que también ha dado el salto a Madrid, después de no atreverse a presentar su candidatura al parlamento catalán a pesar de haber arrasado en las elecciones”.

¡Cuánto daño han hecho a las nuevas generaciones de españoles personas tan incapaces y falsas como Pablo Iglesias y Albert Rivera¡. Seguro estoy que la historia les pasará factura. Dos líderes que nunca lo han sido, arropados bajo dos siglas, Podemos y Ciudadanos, que no han servido más que para convertir a los malos en sagrados. No hay más que ver como se están divirtiendo socialistas y populares después de años de estar en duda su propia supervivencia.

Llegaron hace pocos años a nuestras vidas como los grandes salvadores, aquellos en los que todos necesitábamos mirarnos y sentirnos como iguales. Aquellos a los que media España se agarró porque se ahogaba. Siempre mantuve que no eran más que sendos experimentos de laboratorio ideados por el mismo enfermo cerebro. Eso que todos llamamos poder pero al que no encontramos apellido. Dos proyectos que alguien proyectó y lanzó al mercado al mismo tiempo para hacer daño a derecha e izquierda. Hoy me ratifico. Sólo ha cambiado que el ideólogo ya se marchó y el dinero les empieza abandonar.

Izquierda y derecha, o centro, ¿qué más da?. Todo mentira, sin ser eso lo más grave. Un Pablo Iglesias que se aprovechó de la agonía de millones de españoles que pasaban por una tremenda crisis económica, generada por la mala praxis de dos partidos caducos y corruptos, PSOE y PP, nos hizo ver el maná de la salvación, haciéndonos creer que la crisis era social y él tenía el antídoto. Muchos se lo compraron, y con ese dinero él se instaló en su chaletazo de Galapagar. Sin la más mínima vergüenza sigue dando lecciones de honestidad y futuro, cuando toda su tripulación ha abandonado el barco y el 70% de los que le apoyaron le han dado con la puerta en las narices. Herido de muerte. Pronostiqué su caída y me quedé corto, al tiempo.

“Llegaron hace pocos años a nuestras vidas como los grandes salvadores, aquellos en los que todos necesitábamos mirarnos y sentirnos como iguales”

Un Albert Rivera que nos encandiló con su valiente desnudo integral en una Cataluña amenazada de independentistas en cólera, tardó en irse a Madrid a mirarse en su espejo mágico, lo mismo que Iglesias en comprarse su chalet, dejando allí a la mano que mece su cuna, Inés Arrimadas, que también ha dado el salto a Madrid, después de no atreverse a presentar su candidatura al parlamento catalán a pesar de haber arrasado en las elecciones. No pasa nada, en este país desmemoriado, todo se perdona. Veremos cuánto tarda en fagocitar a su desnortado líder, ese que se mantiene porque el IBEX 35 todavía no ha decidido dejarlo caer, pero al que 3 millones de españoles ya le han dicho que no confían en sus líderes locales, muy mal síntoma. 

La confusión generada sobre si hace un mes le votaron a él o al coraje de Arrimadas, es lo que mantiene al poder sin atreverse a tomar una decisión definitiva. Hoy, totalmente perdidos ideológicamente, no saben si apoyar a Sánchez o a Casado. Si permitir que Valls apoye a Colau o no. A quien poner de presidente en cada autonomía, si negocian o no con Vox como lo hicieron en Andalucía y si entran en la rifa de “yo me quedo con la alcaldía de Alicante si tú me das la diputación”. Señoras y señores, tenemos lo que nos merecemos. Recuérdenme que cuando sea mayor quiero ser de Ciudadanos…o de Podemos. No sé, lo tengo que pensar, denme 4 años por favor.

En cualquier caso, dos personajes responsables de que el 50% de los españoles ya no estén interesados ni en acercarse a votar. Nadie confía ya en la política y en los políticos. Sólo han ejercido su derecho aquellos que saben que con las cosas de comer no se juega, el inmenso pesebre de los dos grandes, y es que más de tres millones de empleados públicos y sus familias dan para mucho. Una verdadera lástima y una dificultad más añadida a todos aquellos que todavía siguen pensando que se está a tiempo de convencer a la mayoría, de que en España necesitamos una reconversión ideológica urgente. Ilusionistas. Si ya era misión casi imposible antes del 28 A y 26 M, ahora mucho más.

“La estulticia de dos adolescentes presumidos y prepotentes nos ha conducido de nuevo al regazo de dos partidos que se sentaron en la puerta a ver pasar el cadáver de su enemigo”

¿Cómo hacemos entonces entrar en razón a los que ya no quieren saber nada?. Los más mayores ya dan por hecho que es inviable pensar que se puede recuperar el espíritu de la Transición y a políticos de aquella talla, y las nuevas generaciones, directamente no quieren saber nada de política. La culpa de la oportunidad histórica perdida es de Pablo Iglesias y de Albert Rivera. Los dos nos han fallado a todos. Ambos dos asumieron el gran reto de liderar el futuro político español, y ambos dos han fracasado. El primero, porque además de mentiroso compulsivo, ha demostrado ser un canalla, y el segundo, porque alguien le dijo que con ser el niño bonito de la señorita Pepis, era suficiente.

Y no, no se puede jugar con los españoles como estos dos ganapanes lo han hecho hasta hoy. Ni se puede ser tan ruin como para decir que está mal que un empresario done dinero para la adquisición de tecnología que cura el cáncer, ni se puede estar durante tres meses de campaña jurando a diario que no vas a pactar con el PSOE y a las 48 de las elecciones creas un comité de pactos para ver donde se alcanza el acuerdo y con quien en cada lugar de España. Entre ambos han vuelto a convertir al bipartidismo en la mejor de las peores soluciones para nuestro futuro político. Once años después de ver como la corrupción y la incapacidad de nuestra casta nos metía en el mayor agujero negro que España recuerda, y en pleno proceso de recuperación, volvemos a demostrarnos que somos incapaces de corregirnos. La estulticia de dos adolescentes presumidos y prepotentes nos ha conducido de nuevo al regazo de dos partidos que se sentaron tranquilamente a ver pasar el cadáver de su enemigo. Tremendo.

España es el único país capaz de conseguir que su principal Asociación de periodistas a nivel nacional premie al redactor que consiguió demostrar que el actual Presidente del Gobierno plagió su tesis y engañó sobe la misma, al tiempo que esos mismos medios atacaron en su día al hoy premiado por demostrarlo, y cuyo Presidente, que en su día dijo que Alemania era un ejemplo de democracia porque allí cesan los que plagian, seguro que termina siendo quien entrega el galardón al ganador. ¿Es de locos o el que se ha vuelto loco soy yo?.

Queda inaugurado este nuevo ciclo de 4 años de aguantarnos todos. En él veremos la desaparición total de Podemos de la vida política, una profunda convulsión en Ciudadanos que hace muy posible el relevo en la cúpula, un PP al que han salvado sus candidatos locales y que traerá consecuencias con sólo 66 diputados en el Congreso, un Vox que ha tocado techo antes de despegar y un PSOE que ha demostrado ser el más listo de la clase: Prometer hasta meter y una vez metido se acabó lo prometido. Viajeros al tren, empieza el viaje, pónganse cómodos que vienen curvas.

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